07 septiembre 2011

La solución al comunismo


Entendiendo que el proletariado siempre ha sido el sector de la población que ha sufrido vejámenes a través del sistema económico y político mundial es que se crean nuevos dispositivos en donde la baja calidad de vida y empobrecimiento de los mismos se vean aminorados para que no exista un levantamiento social en contra de la clase burguesa. La teoría es simple y no merece tanto análisis a simple vista. ¿Qué es lo que necesita un obrero para salir de su miseria? Se entiende que éste ha sufrido en tal posición, explotado y denigrado a tal forma por los medios de producción y por su empleador. Volviendo a contestar la pregunta anterior, para salir de la miseria es necesario el dinero. El trabajador vive de lo que le pagan por trabajar en la industria, que es infinitamente inferior al sueldo del empleador. Se distinguen ya dos clases de personas. Explotados y explotadores. Trabajadores y empleadores. Reyes y siervos. Es entonces que se crean dispositivos en lo moderno de nuestra sociedad para solucionar tal conflicto. La burguesía inventa formas que permiten al trabajador olvidar su condición de explotado. ¿Para qué? Justamente ese es el doble juego. Por un lado, el empresario presenta una brillante idea que aumentará la calidad de vida del obrero explotado y por otra, los trabajadores lo disfrutan como si fuese un regalo que les permitirá en corto tiempo vencer esa brecha de clase y posicionarse como un “nuevo burgués”. Poder adquisitivo. La burguesía (controladora de la política, la economía, la cultura y la sociedad en sí misma) crea el dispositivo que permitirá al proletario tener un poder adquisitivo mayor al concebido por su propio trabajo… Aparece el crédito. Nace la compra con el pago a largo plazo. Se le da poder adquisitivo al obrero, cuestión de la que había carecido toda su vida. ¿Qué es lo que crea el gastar dinero virtual? Desmovilización y precarización. La sociedad proletaria se desmoviliza puesto que ya no tiene la problemática de sentirse explotada. Ahora todos están en igualdad de condiciones para adquirir bienes. Como existe una imaginaria igualdad en el poder adquisitivo (la diferencia es que hay unos que en su tarjeta poseen dinero y otras adquieren bienes a crédito) ya el proletario no necesita salir a mostrar su descontento por las excesivas horas de trabajo o por las pésimas condiciones de empleo. Se desmovilizó. La burguesía lo logró. Alcanzó el ideal, las clases obreras ya no molestarán por un tiempo (esto es variable según la población tipo) puesto que están contentas con su crédito. El problema de todo esto es que el crédito conlleva el pago posterior de bienes o servicios que se adquirieron. Pago que se realizará con un porcentaje de interés por prestar el dinero. Ahora, un tiempo después de haber adquirido el elemento debe pagarlo con interés por un largo tiempo. Y como no se le advirtió al “consumidor” (por que ahora ya no es más un proletario) la deuda se acrecienta cada día más y el sujeto entra en un círculo vicioso de endeudamiento. Negocio redondo, el capital se hace más fuerte para algunos que engordan sus bolsillos a costa de intereses y dinero malavenido.

El yugo de la postmodernidad.

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