Esto comienza acá. En la próxima letra, en el próximo cruce de la vía, en la curva que viene. Ese, el pensamiento que llegará será la vía para comenzar.
Ahora todo se abre paso. Comenzamos a actuar y a vivir en plenitud como siempre debió haber sido. Sin estrés, sin agobios, sin agonías ni angustias. Empiezo a disfrutar el bienestar. Encontré en mi vida todo lo necesario para ser feliz. Sólo faltaba yo misma en el mapa. Mi mente agobiada pensaba que no podía hacerlo, pero sí.
En este, mi nuevo pensamiento de larga vida he comenzado a sentir a través de la música la incorporación de la mente positiva propia que faltaba para completar el círculo del bienestar.
Tomo lo positivo, lo agradable y lo disfruto. Adquiero lo negativo, lo erróneo y aprendo de ello para seguir caminando en éste equilibrio homeostásico que me permite disfrutar del bienestar físico, mental y corporal pleno.
Respiro profundamente y al ritmo de la música vivo una catársis. Esa explosión de libertad y paz que me invita a saltar y caminar al mismo tiempo. A volar y a trascender. Esa plenitud que no tenía hoy aparece en todo su esplendor. Siento los rayos del sol como se posan sobre mi piel y como siento que la temperatura se va alzando.
El día está soleado, la playa se encuentra a unos pasos y yo me desprendo de lo corporeo y voy al mar. Me encuentro allá, con el cielo, la tierra y el agua. Todos somos uno. Ya no hay un "yo", hay un nosotros.
Todos somos uno.
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