Definitivamente me hubiera lanzado al mar si no fuera por el café que me acompañaba en ese momento. Bendito café, que me salvaste de una pulmonía!
Puff!! y otra vez caigo en la simpleza de quedarme observando en vez de actuar. Y sería... la vida pasa asi sin más y yo denuevo me sorprendo frente al mar con mi café amargo, sí, se volvió amargo luego de que me atara a la arena y no me dejara impulsarme al mar.
Pero la vida va, viene y va, sin importarme mucho... sobrevivo, vivo y disfruto aunque un café me ate a la tierra, no es tan malo.
Hace mucho tiempo que había escrito esto pero, se quedó olvidado por ahí, hasta ahora que lo volví a leer.-
Café y Mar, parece ser una buena combinación. Y hay mucha gente que eso lo sabe de sobra, me refiero a quienes viven cerca del mar.
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