20 agosto 2010

Ocho meses

Detrás de esa ventana empañada por el frío invierno es que una silueta observa el exterior en movimiento. El autobús viaja mientras los pasajeros miran impávidos con ojos de sapo lo que ocurre en el exterior... Un accidente como todos..
-Será, si las cosas de la vida no fueran así seríamos inmortales-. dijo uno de los viajantes.
Todos lo miraron como si fuera la peor cosa que habrían escuchado en sus vidas.
Y en la cabeza me da vuelta la imagen de cubierta de lona azul y el auto estrellado.. Lamentable.
Al parecer muchas personas le tienen miedo a la muerte, a esa repentina y brusca que te arrebata la vida y se la lleva inconclusa en un par de segundos. Quién tiene un familiar o un conocido al cual recordar por esas tristes circunstancias recuerda la noticia como uno de los peores momentos de su vida. En ese instante te alcanza la incertidumbre extrema y a otros se les escapan las lágrimas de los ojos.. Yo, como los pasajeros de ese autobús quedé atónita. No moví un sólo músculo. El shock es grande y las defensas pocas.
Ya han pasado ocho meses.. y parece que fuera ayer ese día en el que recibimos esa triste noticia y a todos se nos partió en pedacitos el corazón.

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