26 agosto 2010

Olvida las apariencias, centrate en el interior.

Una película me hizo reflexionar sobre la importancia de la integralidad de la persona menoscabando por cierto la magnificencia que la sociedad le da al cómo nos vemos o lucimos en público. Para encontrar el verdadero amor no se necesita tener prendas nuevas ni aprender líneas de memoria para parecer educada o galán, lo verdaderamente significativo es lo que (va a sonar terriblemente cliché y trillado) los seres llevan por dentro. La esencia misma que hace diferenciarnos a todos. Basta ya con esas barreras que dicen que si te vistes de tal forma o actúas de otra perteneces a un determinado grupo social.
Personalmente me agrada la idea de que todos nos concibamos como personas corrientes con las mismas facultades y con los derechos de actuar cómo se nos plazca y vestirnos como se nos antoje para la ocasión.
Lo reitero, para amar, no necesitas un guión preestablecido o ser la persona perfecta, más vale que vean dentro de tu corazón, lo que piensas y sientes a que te juzguen por las apariencias.

(Dios no juzga por las apariencias, dicho por Gonzalo Duarte, el dato freak de la nota)

1 comentario:

Anónimo dijo...

amo como escribes. siento que es muy parecido a mi forma de escritura literaria. a veces a muy bien pensada y argumentada, y otras como un vomito de palabras que al fin solo tienen sentido para nosotros xD
es la locura de tener un blog viteh.